De copa en boca: Cortijo Los Aguilares 2011 y 2014

CORTIJO_LOS_AGUILARES_VIÑEDO_ENCINAR04

Dos añadas, dos vinos y Bibi “Higgins”

Al igual que Herni Higgins en el musical My Fair Lady es capaz de conseguir que Eliza Doolittle acabe pasando por una duquesa de la alta sociedad gracias a pulir su lenguaje y sus bastos modales, tengo muy claro que un buen vino nace de dos variables: un buen terruño en el que se conjugan clima, tierra y viña, y un buen elaborador que sea capaz de adaptar desde la viña aquellas adversidades que puedan producirse en el “terroir” debidas, sobre todo, por factores climáticos que marcarán todo el proceso de posterior.

Bibi García

En este caso nuestro Henri Higgins es sin lugar a duda Bibi García que con su trabajo y profesionalidad es capaz de elaborar, en este caso,  dos vinos fruto de dos añadas muy distintas entre sí debido a una climatología muy variable:  2011 tal vez no pase como la mejor, pero se nota en ella un buen trabajo de campo y bodega, algo que hay que resaltar en las añadas complicadas, mientras que el año 2014 dio lugar a una añada excelente en todos los sentidos y el vino muestra todo su potencial, como comentaremos a continuación.

Ambos vinos están elaborados por la Bodega Cortijo de los Aguilares en un 100% por uva pinot noir de una viña de 3 ha. situada a 900 msm sobre suelos arcilloso-calcáreos.

Realiza la maloláctica en barricas de 300 l. y 500 l. y una crianza de 8 meses en barricas de roble francés allier. Mientras que la añada 2011 tiene 14% vol. , la añada 2014 tiene 13,5% vol. D.O. Sierras de Málaga, Sub. Serranía de Ronda.

Cortijo Los Aguilares 2011

Los Aguilares 2011

Cata:

Preciosa vista con un llamativo color granate y reflejos azulados en el ribete con una capa media-baja. Lágrima fina y densa.

Aromas de frutas roja y negra compotada acompañados de notas de incienso, flores azules, regaliz, sutiles mentolados y apuntes minerales.

Cortijo Los Aguilares 2011 en copa

En boca muestra buena acidez y un ataque en el que se mantiene una excelente integración del alcohol. Sedoso, elegante y con un toque final de chocolate amargo que me encanta.

Largo, de buen recorrido y con una retro en la que se resaltan las notas olfativas iniciales.

Cortijo Los Aguilares 2014.

Cortijo Los Aguilares 2014-001

Elaborado con las mismas características que la añada 2011, pero con un 13,5% vol.

Cata:

Llamativo color rubí de capa baja y reflejos carmesí. Precioso. Se muestra limpio y brillante con una lágrima fina y densa.

Despliegue complejo de aromas con notas frutales (grosella, fresas) conjuntado con aportes florales (violetas), sutiles balsámicos y apuntes de monte bajo acompañadas por elegantes notas minerales y de cacao.

Cortijo Los Aguilares 2014 en copa

En boca muestra una excelente acidez, mostrándose fresco, elegante, largo, equilibrado y con un tanino sedoso. ¡Pura delicia!.

Retronasal compleja, como no puede ser menos, marcando las pautas de la fase olfativa: fruta, flores y terruño. Excelente y adictivo.

En mi modesta opinión, el mejor pinot noir nacional que he probado.

En definitiva un buen trabajo en el que manteniendo la tipicidad de uva y suelo, se marcan claras diferencias, como no podía ser de otro modo, provocadas por la climatología: más cálida la 2011 -no en vano estamos ante 14% vol.- y más fresca la 2014 -como queda reflejado en esos 13,5% vol.-

Cuando me preguntan cuáles es mi tipo de vino preferido, siempre contesto lo mismo: me gustan todos los vinos bien elaborados huyendo del “uniformismo”. Estamos en uno de los mejores momentos vinicolamente hablando con aportaciones de buenos profesionales que entienden el vino partiendo del terruño o retoman la elaboración que se realizaba por nuestros mayores, pero respetando siempre la viña e intentando evitar que la mano del hombre desvirtúe lo que la propia naturaleza nos ofrece. No entenderé nunca a los bebedores de vino que se decantan por un prototipo de vino repetitivo año tras año puesto que es todo lo contrario a lo que debería de ser una buena elaboración alejada de “artificios”.

¡Salud y buen vino!

Fotografías: Bodeboca, bodega y autor.

La vuelta al mundo con Pinot Noir

No,  no es que me vaya a dar la vuelta al mundo acompañado de unas cajas de pinot noir, que tampoco estaría nada mal. La cata fue organizada para el Enolobby Charro y en ella disfrutamos con distintas elaboraciones realizadas con esta casta en distintos lugares del mundo.

Así pues recorrimos zonas tan alejadas entre ellas como Nueva Zelanda, Francia, USA, Sudáfrica, Chile o España con una finalidad: descubrir cómo se comporta una uva elaborada en zonas y con climas tan dispares, y comprobar si la casta mantiene algún hilo conductor en todas las elaboraciones o pierde su tipicidad en detrimento de la aportación y la influencia del clima, del terruño o de la crianza.

Lowburn Ferry. Nueva Zelanda

Lowburn Ferry
Photo courtesy Carl Thompson

Roger y Jean Gibson han vivido en el Valle de Lowburn durante más de veinte años. Hacía tiempo que habían identificado el potencial de la horticultura de las laderas orientadas al norte de su propiedad, y decidieron entonces plantar vides, concretamente de la uva Pinot Noir, en respuesta a la demanda de vinos de Central Otago.

Central Otago tiene un clima continental con veranos calurosos  y largos inviernos fríos, pero con pequeñas zonas en las que se aúna microclima y suelo para generar las condiciones idóneas para el cultivo de la Pinot Noir.

Altitud sobre el nivel del mar: 300 m.

Pluviosidad media: 375-600 mm

La estructura del suelo también difiere considerablemente de otras regiones vitivinícolas del país, con grandes depósitos de mica y otros esquistos metamórficos . Este suelo drena con facilidad, y dado que la mayoría de los viñedos están situados en las pendientes de las laderas, el riego artificial suele se esencial.

1.- Lowburn Ferry PN 2008

Lowburn Ferry 2008

Después del prensado del vino, se le deja madurar en barricas de roble francés de las cuales un 25 % son barricas nuevas durante 10 meses, donde termina de completar la fermentación malolactica.

Cata:

De color rubí de capa baja y ligeramente abierto de color. Lágrima fina. Limpio y brillante.

Aromas con notas de fresas, cerezas en licor, tabaco, pétalos de rosa seca, sutiles notas de brett y notas terrosas. Elegante, limpio y complejo.

En boca muestra una buena acidez y ataque. Goloso, sedoso, fresco y con un buen recorrido. Muy agradable y sin aristas.

Marimar Estate. USA.

Bodega Marimar Estate

Situada en las colinas occidentales del Condado de Sonoma, las denominaciones Russian River Valley y Sonoma Coast son unos microclimas perfectos para el cultivo del Chardonnay y el Pinot Noir. El Océano Pacífico, a sólo 16 y 10 km, ejerce su influencia con las brisas frescas y nieblas marinas.

Marimar fue a vivir a California en 1975 y empezó a plantar el Viñedo Don Miguel en 1986. Actualmente hay 15 hectáreas plantadas con Chardonnay y otras 15 con Pinot Noir. Los vinos se elaboran únicamente con las uvas del pago. El viñedo, que lleva el nombre del que fue patriarca de la familia, es único en California porque la viticultura es totalmente europea. El marco de plantación es de 5.000 cepas por hectárea (más de cuatro veces la densidad tradicional de California), las cepas están conducidas en un empalizado vertical con el cordón o brazo principal muy cerca del suelo.

2.- Marimar Estate. La Masía 2009

Marimar Estate La Masia

Se elaboran 6 barricas. Las uvas se vinificaron en pequeñas tinas de acero inoxidable. El vino envejeció en barricas de roble francés de primera calidad del bosque de Bertranges: 60% nuevas, de los toneleros Rousseau, Remond y François Frères. Después de 11 meses en barrica se embotelló, sin filtrar ni clarificar.

Cata:

Rubí con menisco ligeramente atejado. Lágrima fina y densa.

Notas iniciales de reducción, necesitando aireación para dar paso a aromas a cereza y frambuesas, violetas, notas especiadas, regaliz y guindas en licor. Más floral que frutal.

En boca muestra un buen ataque y acidez. Sedoso y equilibrado. Apuntes de chocolate con un deje de amargor final. Recuerdos de frutas en licor en retronasal. Elegante y adictivo final.

Domaine Debray. Francia.

Domain Debray

Después de representar a los vinos de Borgoña durante veinte años en el mercado francés, Yvonnick Debray adquirió un viñedo en la Côte de Beaune , situándose la bodega en  Beaune.

3.- Domaine Debray Nuits Saint George 2011

Domaine Debray Nuits Saint George

Rendimiento medio 38 hl/ha Uvas cosechadas a mano y uva. Se vinifican con control de la temperatura de fermentación en cuba abierta y son envejecido en barricas de roble francés durante 12 a 14 meses.

Cata:

Rubí de capa baja. Limpio y brillante. De momento el más borgoñón.

Nariz fresca con notas de fresa, rosa seca, cassis. Elegante, limpio y sin defectos.

Sedoso en boca y con un buen ataque. Fresco, largo y agradable. De buen recorrido.

Bouchard Finalyson Winery. Valle Hemel-en-Aarde, Hermanus. Sudáfrica.

(imagen de hermanuswineroute.com)
Bouchard Finalyson

Cerca del punto más meridional de África, se encuentra un valle llamado Hemel-en-Aarde (En holandés significa ‘Cielo y Tierra’), enclavado entre el Galpin Peak (810 msnm) y la Tower of Babel (1.200 msnm)  y orientado hacia el frío Océano Atlántico, es una zona sin heladas, con clima mediterráneo y con los más perfectos suelos de esquisto arcilloso, ideales para los viñedos…

En este valle, la bodega- boutique Bouchard Finlayson está dedicada a la elaboración del Pinot noir, Chardonnay y Sauvignon blanc de calidad excepcional.

La propiedad, de 160 hectáreas de superficie (395 acres) fue fundada en 1989 y se encuentra en la zona de denominación de origen de Walker Bay, a una hora y media de Ciudad del Cabo. Tan solo 19 hectáreas están plantadas con viñas (47 acres); el resto es zona montañosa y reserva botánica de la espectacular flora de la región del Cabo Occidental, los ‘fynbos’.

4.- Galpin Peak PN 2011.

Galpin Peak 2011

Fermentación en depósitos de acero inoxidable con remontados diarios y traspasado a barricas de roble para su fermentación maloláctica. Finalmente envejecido en barricas nuevas y usadas durante 10 meses. Esta añada 2011 hace destacar aún más la Pinot Noir de una manera inmejorable.

Cata:

Bonito color rubí de capa media. Limpio y brillante. Atractivo.

Nariz con notas de fruta roja en licor, cassis, frambuesas, notas de pedernal y sutil tapenade.

Boca con buena acidez. Equilibrado y con un toque final de regaliz. Largo, elgante y adictivo.

Cortijo Los Aguilares. España.

Viñedos del Cortijo Los Aguilares

Tres viñedos con suelo arcillo-calcáreos componen la bodega Cortijo de los Aguilares, una plantación de 19 Ha. en las que se cultivan las variedades de uva PN, Tempranillo, Merlot, Syrah, CS y Petit Verdot. Cultivadas a más de 900m de altitud en la falda de la Sierra de Las Nieves, Málaga.

5.- Cortijo Los Aguilares 2011.

Los Aguilares 2011

3 Ha. destinadas a la producción de la variedad de PN. La vendima se realiza en dos fechas diferentes para conseguir una madurez equilibrada. Maceración en frío y fermentación a temperatura controlada. Parte de la maloláctica se lleva a cabo en barricas francesas de 300 y 500 l. Crianza de 8 meses en roble francés.

Cata:

Color picota de capa media-alta. Lágrima fina y densa. Limpio y brillante. De momento el de más intensidad cromática de todos.

Nariz cerrada en inicio que necesita tiempo para empezar a desplegar aromas a fresas, regaliz, toffe, ciruela pasa, orejones, regaliz y notas terrosas.

En boca muestra una correcta acidez aunque sea el que despliega más sensaciones cálidas. En retronasal predominio de las notas licorosas, balsámicas y de fruta negra se repiten. Largo, aunque creo que le falta evolución en botella para disfrutar plenamente de este vino.

Viña Ventisquero. Chile.

Viñedos de Tara en el desierto de Atacama.

Tara debe su nombre al mítico Salar de Tara, un templo natural cuidado por los imponentes “Monjes de Pacana”, un lugar sagradamente bendito por el baño diario del cielo sobre el desierto. Un espacio que evoca silencio y admiración.

 Tara nace en medio de un paisaje seco, el más seco del mundo, con precipitaciones que apenas alcanzan los 20 mm al año, pero que recibe la influencia costera del Océano Pacífico, y que por las mañanas cubre la Camanchaca. Un manto de niebla que da respiro a las soleadas tierras del norte del país. Una geografía única a la que se suma la ausencia de la cordillera de la Costa, lo que permite que durante las tardes entre el viento transformando el clima de uno desértico a uno más cercano al tipo mediterráneo fresco. Una combinación de factores en los cuales sólo podía nacer un vino tan distinto y extremo como Tara.

 Un paisaje, que al igual que Tara, evoca el silencio y la inmensidad del desierto de Atacama. De ahí la gráfica de su etiqueta, líneas simples, horizontales, botellas numeradas que dan cuenta de la pequeña producción de cada una de estas variedades, y una cápsula azul celeste que apela al cielo más azul del mundo.

6.- Tara 2012

Tara 2011

Producción Limitada 600 botellas.

Plantadas en pie franco, esta uva fue cosechada a finales de Marzo, en la mañana, en pequeñas cajas de 12 kilos, los cuales son llevados a un camión refrigerado hasta la bodega. Este vino fue fermentado en pequeños estanques abiertos de 300 kilos, con levaduras nativas y sin ninguna adición extra de aditivos. Se le hizo 2 a 3 pigeage diarios, con temperatura natural de fermentación de 15°C hasta 25°C, al final de la fermentación se hizo una pequeña adición de SO2, por solo una vez, para posteriormente realizar crianza de 14 meses en barricas francesas de la borgoña 228 litros, de quinto uso. Sin clarificación ni filtración.

Cata:

Precioso color rubí de capa baja. Limpio y brillante.

Nariz con notas poco francas que fueron desapareciendo en aireación dejando paso a notas de fresa, pétalos de rosa, grosellas, apuntes minerales y carne cruda.

En boca tiene buena acidez y muestra cierta tanicidad. Es largo y evoluciona muy bien a lo largo de la cata. Retro en la que las notas complejas de nariz se repiten. Un vino para disfrutar.

Conclusiones:

Los vinos servidos en copas

Desde el inicio de la cata algunos miembros del grupo partieron de una concepción, a mi modo de ver errónea, como es comparar los vinos de PN del mundo mundial con los elaborados en la Borgoña.

La filosofía de la cata no era ésta sino, como dije al principio, observar y comprobar si la tipicidad de una casta puede quedar reflejada en elaboraciones realizadas en distintas partes del mundo con las diferencias que conlleva de climatología y terruño.

Después de la cata se observan claras diferencias entre ellos, como no puede ser de otra forma, puesto que estamos ante vinos elaborados en la Serranía de Málaga, en el desierto de Atacama o en Russian River Valle, pero con elementos comunes en mayor o menor medida sobre todo en cuanto a intensidad cromática -casi todos de intensidad media baja aunque luminosos, salvo Los Aguilares-; aromática -notas de frutas rojas, pétalos de rosa, grosellas- y gustativa -frescura, buena acidez y recorrido-.

Sobre decantarse por cuál o cuáles fueron los mejores vinos, yo diría que para mí los más disfrutables por su complejidad e intensidad a lo largo de la cata fueron Lowburn Ferry, Galpin Peak y Marimar Estate La Masía.

Domain Debray mostró buenas echuras, pero no aguantó toda la cata y al final había teriminado su recorrido.

Cortijo Los Aguilares quizá fuera el que más pérdida de tipicidad sobre la pinot tenía e incluso algunos de los catadores encontraron más semejanzas con una elaboración del SE español en base a su intensidad de color y calidez en boca. Y por último Tara arrastró unas notas poco francas que le penalizaron aún cuando al final habían disminuido en intensidad, pero un vino de esas características y precio creo que no se lo pueden permitir.

Interesantísima cata en la que quedó comprobado como la tipicidad de una casta puede mantenerse a pesar de la clara influencia marcada por el clima y el terruño.