No sólo de sidra “bebe” Asturias

Siguiendo con nuestra particular curiosidad en torno al mundo del vino y alejándonos de todo prejuicio el grupo de enochalados charros se volvió a reunir el día 9 de junio de 2011 en torno a los vinos elaborados en una zona y con unas castas totalmente desconocidas para nosotros. Esta vez íbamos a probar las elaboraciones de la Bodega Monasterio de Corias dentro de la zona vinícola Vino de la Tierra de Cangas en Asturias -¡caras de susto, ignorancia, sonrisas maliciosas, reticencia plena!- reunidos en nuestra sede “oficiosa” del Restaurante El Candil de Salamanca y comenzamos a descubrir una zona, unas castas y unos vinos totalmente nuevos para nosotros.

Breve introducción.

¿Pero en Asturias hay viñas? ¿y vino bebible?. Pues sí y nada menos que desde el siglo IX se tiene constancia de la presencia de la vid y desde el siglo XI de la elaboración de vino en el Monasterio de San Juan Bautista de Corias.

Pero primero situémonos que seguro que hay unos cuantos despitados: nos encontramos a unos 2km de la capital del concejo de Cangas de Narcea, Asturias. El concejo se sitúa en  el extremo sur-occidental de Asturias y es el corazón de la Indicación Geográfica Vino de la Tierra de Cangas.

Las favorables condiciones climáticas y edafológicas de los diferentes concejos que componen la Indicación Geográfica los hacen adecuados para su cultivo. Los viñedos cangueses se distribuyen por las empinadas laderas de los valles que circundan la capital del concejo en las que se encuentran las viejas cepas de mencía, albarín, carrasquín, verdejo tinto, …

Las uvas recogidas en los viñedos de la zona, se elaboran en la recuperada bodega benedictina del Monasterio de San Juan Bautista de Corias, magnifico edificio de fundacion benedictina en el siglo XI.

La bodega, después de un abandono de muchos años, recupera la antigua tradición benedictina de elaborar vino en sus monasterios.

Las instalaciones, integradas en el terreno que las rodea, cuenta con unas perfectas condiciones ambientales y se complementan con un moderno. equipamiento que permite una cuidadosa y mimada elaboración de los vinos que de ella salen.

  

Las uvas

1.- ALBARÍN BLANCO:

Brote: densidad media de pelos tumbados, pigmentación autóctona débil o muy débil formando un ribete por el borde de dicha extremidad.

Hoja adulta: limbo pentagonal, seno peciolar poco abierto, con la base en forma de V; senos laterales de profundidad media o nada profundos, con la base en V y a veces en U.

Racimo: Longitud media 11 cm, bayas con forma elíptica, de color verde amarillento, pulpa no coloreada y con sabor a moscatel. La mayoría de las bayas llevan una o dos semillas y el peso medio de éstas es de 0,028 gr.

2.- ALBARÍN NEGRO:

Suárez Cantón decía de ella que daba vinos de buena calidad y que se la conocida también como “pata de perdíz”, describiéndola como tinta, de racimo pequeño y flojo, uva redonda, pequeña, negra y hollejo fino, gusto dulce y agradable, bastante zumo negro, algo rojizo. Comenge (1942), la presentaba como originaria de Cangas del Narcea y la clasificaba siguiendo la nomenclatura de Clemente como: “Sectio III (foliis tomentosis), Clan V (Zurumi), Gens V confertae, Praecox. Marcilla Arrazola (1968) nombraba esta variedad como cultivada en Asturias y según Hidalgo y Candela (1971) ocupaba un 75% de la superficie relativa de la provincia. Uva minoritaria y poco productiva, resulta de grado medio-alto y elevada acidez. Añade color y ciertas notas de fruta dulce.
Brote: Densidad media-alta de pelos tumbados; intensidad de la pigmentación antociánica nula o muy débil, formando un ribete por todo el borde.
Hoja adulta: Limbo pentagonal, cinco lóbulos; seno peciolar con lóbulos abiertos o ligeramente superpuestos, con la base en V; senos laterales abiertos, poco profundos y con la base en V; densidad media de pelos tumbados.
Racimo: la longitud media del racimo es de 9,9 cm, compacidad media; uvas con forma esférica, de color azul-negro, pulpa no colorada y sin ningún sabor particular. La mayoría de la bayas llevan una sola semilla y su peso medio es de 0,0322 gr.

3.- CARRASQUÍN:

Adela y Saín de Andino (1885), nombra el Carrasco y Carrasquín como variedades Asturianas y les atribuye los sinónimos de Mollar al primero y Tintillo al segundo. Según Suárez-Cantón (1879), carrasco y carrasquín son diferentes; describe el carrasco como “variedad tinta, racimo muy grande y apretado; uva crecida, no enteramente redonda, negra, hollejo duro; mucho zumo tinto rojizo, gusto áspero y de mal dejo; mala maduración” y el carrasquín como “varieda tinta, de racimo mediano; bastante lleno, uva mediana, redonda, negra, hollejo algo recio; gusto algo agrio; zumo tinto y rojizo abundante”. Comenge (1942), la presenta como originaria de Asturias y la incluye siguiendo la clasificación de Clemente, en la Sectio III (foliis tomentosis), vitis orientalis Cem (foliis lobato-palmatis, cinuosis, tomentosis); Clan V (Zurum); Gens V. Confertae; coccifera. Marcilla-Arrazola (1968) nombra al carrasco como una variedad cultivada en Asturias y según Hidalgo y Candela (1971) ocupaba un 5% de la superficie relativa provincial. Carrasquín aporta un grado alcohólico, aunque menor color y acidez que el verdejo negro, su aroma no es muy intenso, tiene un paladar peculiar –algo rústico- y se muestra particularmente apta para la elaboración de rosados.
Brote: Densidad media de pelos tumbados, intensidad débil de la pigmentación antociánica, formando un ribete por todo el borde.
Hoja adulta: Limbo orbicular, cinco lóbulos; seno peciolar con lóbulos superpuestos, con la base en V; senos laterales de profundidad media y base en U; a veces presenta un diente en uno de los senos laterales superiores; densidad media de los pelos tumbados por el envés.
Racimo: Longitud media del racimo es de 10,8 cm, compactos, uva de forma esférica, de color azul-negro, pulpa no coloreada y sin ningún sabor particular. La mayoría de las uvas presentan entre dos y tres semillas, y el peso de éstas es de 0,024 gr.

4.- VERDEJO TINTO:

En el siglo XVIII se refería Jovellanos a esta variedad, en sus Diarios, como la mejor, y esa sigue siendo la opinión mayoritaria entre los cosecheros actuales. Suárez Cantón la describió como variedad tinta muy buena, de racimo apretado, uva crecida, prolongada en forma de huevo de pájaro, de color negro violáceo, carnosa, hollejo fino; gusto fresco y agradable, zumo claro de muy poco tinte. Huetz de Lemps (1967) confirmaba más tarde que era una de las variedades más cultivadas en la zona y la de mejor calidad. Según Hidalgo y Candela (1971), ocupaba en 1971 un 10% de la superficie cultivada provincial. En el Catastro Vitivinícola de la provincia de Oviedo (1981), se habla de un “verdejo blanco” del que además se dice que es la variedad más extendida y apreciada en la zona, entendiendo que es un error de acepción puesto que debería hablarse de “vedejo negro”.

El verdejo negro aporta grado, color y acidez, cierto carácter de frutas del bosque, especialmente apta para crianzas.
Brote: Densidad media de pelos tumbados y pigmentación antocánica débil, formando un ribete por el borde.
Hojaadulta: Limbo a veces pentagonal y a veces orbicular; con cinco o siete lóbulos; seno peciolar con lóbulos superpuestos y la base en V; senos laterales abiertos, de profundidad media o poco profundos y con la base en V; densidad baja de pelos tumbados por el envés.
Racimo: La longitud del racimo es de 9,4 cm compactos, uvas con forma ligeramente elipsoidal, de color rojo violeta oscuro, pulpa no coloreada y sin ningún sabor particular. La mayoría de las uvas llevan una o dos semillas y el peso de éstas es de 0.0336 gr.

 

VINOS MONOVARIETALES:

Los vinos monovarietales elaborados en la cosecha 2009, lo fueron en muy pequeñas cantidades (500 botellas de cada uno, excepto de verdejo negro que se elaboraron 1.500 botellas).

La elaboración no se distinguió de otros vinos de la bodega:

Vendimia de las diferentes variedades en su momento optimo de maduración: Verdejo negro a principios de octubre, Albarín negro a mediados de octubre y Carrasquin a finales. Selección y despalillado a la entrada de la uva, fermentación en depósitos de acero inoxidable de 550 litros y 2.000 a temperatura controlada de 22º manteniendo el encube durante 20 días, con dos remontajes diarios de corta duración, no se han empleado levaduras seleccionadas, aunque en esa época la bodega está lo suficientemente “contaminada”.

Descube y prensado a 3 kg máximo, los prensados se incorporan al vino yema.

Malolactica realizada totalmente en Verdejo negro y Albarín, parcialmente en Carrasquin. Clarificación suave mediante bentonita y clara de huevo, filtrado y embotellado. No se estabiliza tartáricamente.

LOS VINOS CATADOS:

1.- VIÑA GRANDIELLA 2009:

Uva: mayoritariamente albarín con pequeñas aportaciones de moscatel de grano menudo y albillo.

Graduación: 11,5º

Producción: limitada a 6.600 botellas

CATA:

De color amarillo pálido, limpio y con lágrima viva y brillante. Aromas de fruta blanca, apuntes de moscatel, notas minerales, salinas, a ostras. En boca muestra una buena acidez -para algunos paladares, algo excesiva-, fresco y con un recorrido medio un final con un ligero amargor. Untuoso.

Vino que va de menos a más, tal vez por la temperatura inicial de servicio, pero que inició una nariz uraña y fue despelegando los aromas una vez que se fue aireando en botella.

 

2.- CORIAS GUILFA 2009:

Elaborado íntegramente con Albarín blanco y fermentado en barricas de roble sobre lías durante tres meses. Graduación: 12,5º. Producción 500 botellas.

Como se que alguno va a preguntar por el nombre de Guilfa, aclarar que en el bable ancestral se denominaba de esta manera a un viento gélido que precede a la nevada y que sana el suelo al que se aferran las vides de la zona.

CATA:

De tonalidad amarillo-pajiza y con menisco alimonado. Limpio y brillante. En nariz notas minerales, nata, mantequilla fresca, melocotón en almíbar, jazmín y apuntes de acacia. En boca muestra una acidez más integrada que Grandiella. Al igual que el anterior mejora sustancialmente en copa con el transcurrir de la cata con una buena integración entre la fruta y la madera. Realmente deja un muy buen sabor de boca.

 

3.- VERDEJO NEGRO 2009.

Elaborado con castas autóctonas de la zona forma parte de los monovarietales elaborados por la bodega con estas uvas. Graduación: 13,5º.

CATA: Picota de capa media con menisco carmesí. Lágrima fina, densa y tintada. Notas de fruta roja con apuntes de ligeros verdores. En boca muestra una acidez descompensada y clara tanicidad.

 

 

4.- ALBARÍN NEGRO 2009

CATA: En vista presenta un bonito color picota de capa media-alta. Nariz marcada por la fruta negra y la ciruela. Notas de tapenade y naranja sanguina. En boca muestra una marcada acidez y tanicidad con un corto recorrido.

 

5.- CARRASQUÍN 2009.

CATA: Con un inicio marcado por el sulfuroso necesitó de aireación para dar paso a un vino de color picota de capa media-alta con menisco carmesí y lágrima viva. En boca notas de mermelada de fresa, cítricos y una ligera sensación que algunos de los catadores definieron como “de cartón mojado”. Corto de intensidad. En boca sigue la tónica de sus hermanos monovarietales con una acidez excesiva y notas metálicas.

 

6.- CORIAS GUILFA 2008.

Elaborado con uvas Verdejo tinto y Carrasquín y afinado durante 8 meses en barricas de roble francés. 12,5º y una producción de 1.000 botells.

CATA: De tonalidad rubí y capa media-baja. Muestra aromas a fruta roja, anisados, lácteos, tostados y cítricos. En boca mantiene una buena acidez que permite disfrutar mejor del vino con un redorrido medio y dejando un posgusto agradable.

 

CONCLUSIÓN:

Si algo podemos destacar de la cata es la personalidad de las distintas castas marcadas claramente por dos variantes: el terreno y el clima atlántico, la mineralidad y la potente acidez que reflejan algunos de sus vinos.

Para el conjunto de los miembros del grupo son realmente destacables los dos blancos yendo de menos a más intensidad y complejidad aromática. Los monovarietales resaltan la diferencia con respecto a las castas más meridionales, como no podía ser de otro modo, que bien ensambladas y con un afinamiento en barrica dan lugar al vino más redondo de la cata: el Corias Guilfa 2008.

Una cata didáctica con el fin de conocer las elaboraciones y las castas propias de una zona practicamente desconocida por el aficionado medio, pero que resultó interesante, divertida y en algunos casos sorprendente.

La próxima entrega será la  cata de fin de curso antes de las merecidas vacaciones y en ella “parliamo italiano. Arrivederci

 

Referencias bibliográficas y fotografías:

  1. Bodegas Monasterio de Corias
  2. Bodegas Antón Chicote
  3. www.alumnosiescangasdelnarcea.com
  4. www.vinotierradecangas.com
  5. www.directoalpaladar.com
  6. www.bedri.es
  7. www.verema.com Blog de Dani C.

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