Mi pequeño homenaje a tres juglares del vino

Si observamos una de las definiciones de la RAE  el juglar sería el

“hombre que por estipendio o dádivas recitaba o cantaba poesías de los trovadores, para recreo de los reyes y de los magnates”.

Algunos de los que me leéis os estaréis empezando a preocupar ya que no conseguís entender por dónde irá este post, pero si lo extrapolemos al mundo del vino en el día de hoy es fácil de comprender.

Desde este blog quiero rendir un sencillo homenaje a tres personas a las que considero verdaderos juglares del vino y que por amor a este líquido -y divino- elemento no sólo nos descubren las elaboraciones con las que disfrutar, sino también a las personas que se encuentran detrás de ellas.

Hablo de tres enamorados del mundo del vino que han ejercido gran influencia en mi forma de ver  y comprender este mundo: Juanma Terceño, Juancho Asenjo y Orlando Lumbreras, los Juglares del vino de hoy.

Juanma Terceño

Juanma Terceño

A Juanma lo conozco personalmente desde hace unos años y me une una buena amistad, amén de compartir el placer por los buenos vinos en general y de los vinos del Marco en particular gracias a la labor de difusión como Sumiller en González Byass.

No es fácil recorrer España de punta a punta reuniéndose con grupos de aficionados, distribuidores, sumilleres, … para hablarles de los vinos del Marco e intentar descubrirles unas elaboraciones en gran parte desconocidas y maltratadas, y a la par, conseguir que sean capaces de acercar al consumidor final la magia de estas verdaderas joyas.

A parte de ello también nos une la afición al baloncesto -reconozco que yo la tengo un aparcada en un rinón- aunque no por ello dejaré de animar siempre al Avenida Salmantino en contra de su Basket Rivas Ecópolis. Lo siento Juanma.  Semper fidelis!.

Juancho Asenjo

Juancho Asenjo

A Juancho no tengo el placer de conocerle en persona, pero hemos cruzado algunas llamadas y mensajes que otro. Con todo es de las personas que te da la sensación de que lo conoces de hace tiempo por la confianza que te trasmite.

Juancho vive el mundo del vino con pasión -a parte del fútbol y la música rock, de la que es un gran conocedor- y no sólo eso, sino que lo trasmite para todos aquellos que quieran leerle a través de sus artículos en elmundovino.com del que es miembro de su equipo de catadores o de escucharle en las catas en las que deja patente el por qué es uno de los máximos especialistas en vinos de Italia del mundo mundial.

Orlando Lumbreras

Orlando Lumbreras

Tampoco tengo el placer de conocer personalmente a Orlando, pero lo escucho con asiduidad -y en algunos casos con devoción- a través de las ondas desde su espacio Placeres Mundanos en RNE3, porque ¿cómo no me voy a enganchar cuando su carta de presentación es la siguiente?:

“Menú sonoro en Radio 3 con excitación sensorial, goce hedonista. Una delicada cocktelera, un combinado musical aderezado con una charla serena y personal; manjar hertziano a través del cual descubriremos el alma, el interior, de nuestro invitado. Sus comida, bebida y música. Los ritmos que que hacen latir el corazón. Buscando la perfecta comunión entre música y deleite”

Orlando no es sólo un juglar en la radio  que intenta distraernos, sino que difunde su pasión por aquellos placeres enogastronómicos procurando descubrir por medio de la música la personalidad de sus invitados. Si no lo conocen, se lo recomiendo. Como un buen vino, crea adicción.

Pero si hay algo que me une a los tres -y que me consta que todos estarán de acuerdo- se encuentra muy bien definido por Juancho en un comentario que realizó hace unos días en Facebook y del que les dejo esta perla:

“Me importa poco de donde es el vino o el individuo sino la historia que hay detrás. La génesis de esas viñas, los acontecimientos sociales, políticos e históricos donde se han hincado esas raíces. Del vino me interesa la imperfección porque eso significa terruño y esencia de vida. Me interesan cada vez mas las cepas con virosis, que una cosecha sea distinta a otra, las variedades locales y que un pago me de algo diferente al de al lado. Busco la emoción y las sensaciones, el respeto al entorno porque el campesino suele cuidar el lugar que ha heredado de sus padres porque la tierra es todo para ellos. Cuando bebo una botella y conozco al hacedor, sonrío porque se de sus vicisitudes, a veces conozco a su familia, su entorno o la viña. Si algo he aprendido de la vida, de los viajes y los libros, de las conversaciones y de escuchar es que no hay nada mas maravilloso que descubrir, aprender y darte cuenta que no se puede nunca ser temerario en tus opiniones porque cuando mas te adentras en una materia mas te das cuenta que lo que desconoces es muy superior.”

Todo es poco hoy en día para intentar que el vino forme parte de nuestra cultura. Sin cultura no tenemos raíces dónde sustentar nuestra historia ni nuestro futuro. Gracias a juglares como vosotros algunos hemos logrado que el vino formara parte de ella descubriendo no sólo el simple placer de disfrutar  sino de conocer la vida, la tierra y los sueños de quienes los hacen.

Sirva este pequeño homenaje para reflejar en él a todos aquellos juglares del vino que cantan o narran la poesía hecha vino de aquellos maestros que plasman en sus métricas endecasílabos picotas con notas de frutos rojos, pentasílabos rubíes con apuntes terrosos o estribillos de tres versos dorados con aromas de limonero.

¡Salud!

Fotos: obtendidas de las webs de Jordi Melendo, Esteban Capdevila y Orlando Lumbreras, Academia de Bellas Artes Santa Cecilia.

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