De lo leído y bebido en vacaciones

Este año cometí el error de no llevar ninguna botella de vino al descanso levantino, y así nos fue.
Lo único potable que pude probar fue un Enrique Mendoza 2004 Pinot Noir de color ribí y menisco atejado con una nariz algo huraña en el que las notas a frutas rojas, pétalos secos de rosa y notas ligeramente licorosas no nos descubrieron un pinot noir al uso.

Del resto bebido destacar un Castillo de San Diego 2007 que era el único blanco que tenían de la ultima añada. Eso sí, a 12,5 € la pieza. ¡Y luego queremos que se consuman vinos de la zona! ¡Pero si no los tienen!. Perdón, sí, me ofrecieron un Moscatel de la Marina del 2004 que ya daba un ligero tufillo a cadáver.

Afortunadamente paliamos la sequedad vinicola con buena literatura: El asombroso viaje de Pomponio Flato de Eduardo Mendoza hizo las delicias playeras. Muy bien escrito y ambientado en la Palestina ocupada por Roma aparecen como co-protagonistas Jesús, María y José en de una novela con buenas dósis de humor y cuya trama se centra en el esclarecimiento de un crímen. Os la recomiendo.

De vuelta a Salamanca las cosas empezaron a enderezarse -salvo por el trabajo acumulado durante esos 15 días playeros-: Llegó el pedido de Verema que empezó a ser devorado con ansiedad.
Por su orden comenzamos degustando el Muga Rosado 2007 y pasando -hasta el día de hoy- por un verdejo de los Hermanos Lurton 2007.
Y como no podía ser menos, disfrutamos y descubrimos a un autor ingles Graham Swit del que os recomiendo la lectura de su último libro Mañana. Para los que rondamos los 50 refleja situaciones ya vividas que hacen que su lectura se fácil, amén de contar con una prosa fluida y ágil.

En fín, aunque a 36º a la sombra, estamos disfrutando de entretenidos libros y excelentes vinos.

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