De copa en boca: Navazos-Niepoort 2015

Barquín-Ojeda

Navazos-Niepoort 2015-001

El equipo Navazos

Seguimos poniendo nombre y caras a los “padres” de las criaturas que tanto nos hacen disfrutar. En este caso Barquín y Ojeda son los “alma pater” junto con Dirk Niepoort en la realización de un vino que nos provoca un auténtico flasback devolviéndonos doscientos años atrás a una Andalucía en la que el vino se elaboraba para consumo local bajo criterios de crianza biológica y, por lo tanto, muy alejados de los vinos fortificados o encabezados tal y como conocemos hoy a los vinos del Marco.

Como bien explican en su web,

Si a esto unimos el dato de que la clasificación de los viñedos de la zona conforme a un criterio de mérito estaba sobradamente asentada a inicios del mismo siglo XVIII, se infiere que las señas de calidad del vino de la época venían a ser: a) uva palomino fino, b) procedente de los mejores pagos, c) fermentado en bota, d) con levaduras autóctonas, e) criadas bajo el velo de flor  que comenzaba a formarse inmediatamente, una vez que las levaduras de fermentación acababan su tarea y dejaban el campo abonado para la intervención de las levaduras de flor, f) sin adición de alcohol. Este vino, antes de generalizarse la denominación “vino de manzanilla”, originaria de Cádiz, era conocido localmente como “vino blanco”.

El vino

Las uvas se prensaron suavemente, seguido de la fermentación con levadura autóctona, en botas de roble americano (40 años). La temperatura fue controlada naturalmente, debido a la pequeña dimensión de las cubas (600 l). El vino fue envejecido durante 8 meses de crianza bajo velo de flor a graduación natural. Los barriles se llenaron hasta 5/6 de su capacidad, para que las levaduras pudieran desarrollarse.

Elaborado con 100% palomino fino. 12% vol. Embotellado en 2017 para Equipo Navazos.

La cata:

Amarillo con ribete ligeramente dorado. Limpio y brillante. Bonito.

Aromas con notas de manzanilla en flor acompañadas de toques de albariza y sutiles aportes de frutos secos y recuerdos cítricos junto con sensaciones salinas.

Navazos-Niepoort 2015

Boca con una excelente acidez. Se muestra fresco, elegante, ligeramente untuoso y con muy buen recorrido.

Retronasal marcada por las notas minerales de las albarizas que le ven nacer acompañada por el aporte floral de la manzanilla, los frutos secos y el toque cítrico.

Excelente. Beber y disfrutar. De los mejores, si no el mejor año, del Navazos-Niepoort hasta hoy.

Foto de portada de Equipo Navazos.

De copa en boca: La Bota de Florpower nº 57 MMXII

Seleccionado por el Equipo Navazos la Bota de Florpower 57 MMXII es un vino blanco sin fortificar  elaborado con uva palomino fino de viñedos situados en terrenos de albariza del Pago Miraflores permaneciendo 30 meses bajo velo de flor, 8 meses en bota y un año y diez meses en depósito de acero inoxidable, hasta su salida al mercado en julio de 2015. 12,5% vol.

Florpower 2012

Algunos recomiendan beberlo pronto, no seré yo, aunque para los escépticos siempre pueden tener dos botellas y beberselas en distintos períodos. En mi caso el observar, y disfrutar, con la evolución de estos vinos elaborados sin fortificar, es cada día más sorprendente en el buen sentido de la palabra, provocando un incremento de la complejidad. Afortunadamente no todo está escrito y en muchos casos sólo basta con mirar atrás para encontrar elaboraciones que fueron denostadas y olvidadas debido en gran parte al desconocimiento y, por qué no decirlo, también al propio mercado.

P.V.P. 18€

En copa

Cata:

Precioso color amarillo “oro viejo”. Llamativo. Elegante.

Aromas a frutos secos acompañados de fruta amarilla, toques de salinidad y apuntes minerales de albariza junto con sutiles notas de levaduras y miga de pan conjuntados con recuerdos cítricos.

En boca muestra una excelente acidez y notas punzantes. Se muestra fresco, complejo y largo. Retronasal en la que las notas de velo de flor se hacen más persistentes acompañadas por elegantes notas salinas, toques cítricos, miga de pan y frutos secos.

Excelente.

De copa en boca: La bota de Amontillado nº 49 “Bota A.R.”

Acabamos la Semana de Pasión en este Domingo de Resurrección, pero no termina mi pasión por los vinos y quiero recomendaros un vino amontillado con el que casi se toca el cielo con los dedos. Un excelente ejemplo de vino para disfrutar sorbo a sorbo en momentos de reflexión ya que se ha de disfrutar así, poco a poco, descubriendo todo un conjunto de sensaciones en una elaboración única e irrepetible. Su precio, lo vale.

Historia de la bodega Pedro Romero.

Para poneros en antecedenes en un excelente post del blog Devinos con Alicia sobre las Bodegas Pedro Romero nos hablan de la historia de la bodega en los términos siguientes:

Las Bodegas Pedro Romero fueron fundadas por Vicente Romero Carranza en 1860. Desde sus inicios se adquirieron soleras y vinos viejos para establecer una bodega según la tradición del Marco de Jerez, aunque es en 1820 cuando Don Florencio Romero, procedente de Zalamea la Real, y Doña Águeda Carranza, procedente del valle de la Encartaciones, en el Señorío de Vizcaya, se instalan en Sanlucar de Barrameda y comienzan la historia, y su hijo, cuarenta años después, comienza la aventura en el mundo del vino creando una gran Bodega bajo su propio nombre.

Ansar Real_Solera antigua
Fotografía de Yolanda Ortiz de Arri

A su fallecimiento en 1890 sus tres hijos, Vicente, Baldomero y Pedro Romero Villarreal, continúan la actividad bajo la razón social “Hijos de Vicente Romero Carranza”.

En 1904 Pedro Romero adquiere de sus hermanos la totalidad de la bodega y pone el nombre de su esposa Aurora a la manzanilla pasada más acreditada de esta Bodega. En 1911, tras la muerte de su esposo, Aurora Ambrosse y Lacave toma la dirección de la Bodega al ser sus hijos todavía menores de edad, la sociedad pasará a llamarse Herederos de Pedro Romero. En un entorno tradicional como el Marco de Jerez, el hecho de que una mujer dirigiera una Bodega otorga una importancia extraordinaria a la evolución de esta compañía familiar.

El 6 de julio de 2014 fallece Pedro Romero Candadu quién se hizo con el control de la bodega en 2006.

Tras el colapso económico y un tortuoso concurso de acreedores una parte de la bodega es recuperada por Fran Asencio (co-propietario de Dominio del Urogallo) y su hermano Fernando con el fin de recuperar el prestigio de una bodega tan emblemática en la historia vinícola española, pasando a denominarse en la actualidad Bodegas Alonso aunque quieren conservar la marca Pedro Romero junto con uno de los cascos de la bodega y los preciados vinos viejos.

 

La Bota de Amontillado Viejísimo nº 49 A.R.

La Bota de Amontillado 49 AR

Uva 100% Palomino fino. botella de 37,50 cl. y 22% vol. Elaborado por el método de criaderas y soleras.

Bodegas Pedro Romero S.A. Sanlucar de Barrameda. D.O. Jerez

Selección realizada por el Equipo Navazos

La Bota de Amontillado 49 “Bota A.R.” pertenece a la serie de single casks de vinos viejísimos procedentes de Gaspar Florido vía Bodegas Pedro Romero.

La horquilla de vejez media estimada de estos vinos se mueve entre los 55 años o más de los más “jóvenes” hasta los más de 80 años del más viejo, condición que a todas luces corresponde a este venerable Amontillado 49.

Hasta su embotellado en 2013-2014, estas botas han reposado en la Sacristía de Bodegas Pedro Romero, situada en el “Barrio” de Sanlúcar, muy cerca la localización original de Gaspar Florido. Las siglas AR corresponden a Ánsar Real, una exótica raza de pato que a su vez da nombre a una de las soleras más exclusivas de todo el Marco jerezano.

Cata:

La Bota de Amontillado 49 en copa

Precioso color ambarino con menisco yodado. Untuoso en agitación y lágrima fina y densa. Nos va avisando de que lo que nos espera tansciende a todo lo conocido, al menos por mí.

Nariz compleja, explosiva e intensa con múltiples matices, como no podía ser de otro modo: notas de bollería fina, yodadas, crema catalana, café, alhacena, toques de nuez, avellana y brioche. Embriagador.

La boca se muestra plena y seca. Punzante. Una exploxión que te llena y deja sensaciones untuosas, envolventes y de gran recorrido. Retronasal en el que vuelven las notas de pastelería y especiadas, toques salinos, frutos secos, cáscara de naranja y sutiles ahumados. Pura armonía y potencia a la vez.

Excelente y, lamentablemente, irrepetible. Agradecer sin duda al Equipo Navazos el poder disfrutar de estas “rarezas” aún existentes en el Marco jerezano.

Fotos: www.cadizturismo.com, Yolanda O. de Arri y autor.

¡Salud y buen vino!. Están en su blog.

Cata con Juan Manuel Hidalgo, todo un lujo.

Gracias a Julio González de la Vinoteca La Vendimia, tuvimos el placer de asistir a una cata de vinos de la Bodega Emilio Hidalgo en la que nuestro buen amigo Juan Manuel Hidalgo nos descubrío algunas de sus elaboraciones más “personales”.

Juan Manuel Hidalgo

No descubro nada nuevo si les digo que soy un gran amante, y a la par defensor, de los vinos del Marco y de aquellos, tal vez un poco olvidados por estar a la sombra de los primeros, que se elaboran en la zona de Montilla-Moriles, y que aún son grandes desconocidos por la mayoría de los mortales en esta nuestra piel de toro, aunque desde aquí animo a todos aquellos que sientan un mínimo de curiosidad a descubrir la elaboraciones de palomino y pedro ximenez fruto de un proceso único en el mundo y que da lugar a frescos finos, salinas manzanillas, complejos amontillados y olorosos, sublimes palo cortados y envolventes px.

Buenas catas he organizado para el “Enolobby charro” con estos vinos y les invito a que busquen por “Jerez” en el blog y disfruten aunque sólo sea de forma “virtual“.

Por cierto, si se animan prueben los brandys envejecidos en las botas de algunos de estos vinos. Y de aquí ¡al infinito y más allá!

Los vinos-1

En esta ocasión Juan Manuel nos acercó vinos de una gama “especial” basada en una complejidad que realmente los hace adictivos, muy disfrutables y yo diría que únicos.

Pero no quiero seguir poniéndoos los dientes de sable y creo que debo de ir directamente a lo que nos interesa.

Vinos:

1.- Fino Hidalgo.

Etiqueta FinoFino-2

Vino con 6-7 años de envejecimiento. 15% vol.

Cata:

De color amarillo con menisco alimonado y lágrima fina. Nariz con notas de frutos secos, membrillo fresco, flor de manzanilla, levadura, albarizas y almendra amarga. Boca envolvente, con cuero y excelente acidez. Punzante, largo y complejo. Vino que evoluciona a más a lo largo de la cata. Gran fino.

2.- Fino La Panesa.

Etiqueta La PanesaLa Panesa-2

Envejecido durante 15 años, es un fino fuera de “norma” de color dorado con menisco ambarino. Precioso.

Nariz en la que predominan las notas de frutos secos, apuntes de levadura, cáscara de naranja, flor de manzanilla y sutiles aromas de avellana. En boca se muestra elegante, sutil, largo, con notas en retro de frutos secos, avellanas, notas de miel y pistacho.

3.- Amontillado Fino El Tresillo.

Etiqueta el TresilloEl Tresillo-2

Fino con vino base de 6 años y 4 años de oxidación. 17,5% vol.

De bonito color ambarino, limpio y con lágrima fina y densa.

Notas de frutos secos, apunets melosos, pasas, higos, sutiles aportes de cáscara de naranja, notas salinas. En boca se muestra cálido, potente, con cuerpo, largo y vinoso.

4.- Oloros Seco Villapanés.

Etiqueta VillapanesOloroso Villapanes-2

2 años en botella.

Precioso color ambarino intenso. Limpio y brillante. Precioso.

Nariz con notas de naranja confitada, membrillo dulce, caramelo tostado, pistachos, dátiles y cacao. Boca elegante, largo. Excelente y adictivo.

5.- PX Hidalgo.

Etiqueta PXPX-1

Bonito color caoba oscuro con menisco ambarino, opaco, denso.

Nariz con notas de uva pasa, cacao, cáscara de naranja confitada, higos. Boca elegante, larga, con retro de crema catalana y caramelo. Con una frescura que no lo hace para nada pesado.

Lo dicho, un verdadero lujo el poder disfrutar con este tipo de vinos con los que acompañar desde unos aperitivos hasta los postres  con aromas complejos, boca plena y postgusto largo ¡y sin salir del Marco!.

Creo que son un tipo de vinos a los que apoyar en nuestro país ya que en este caso el refrán de “en casa de herrero…” no es más cierto. Son vinos muy bien considerados allende de nuestas fronteras y ahora que estamos en estas fechas, casi despidiendo este 2013, no estaría de mas introducir alguno de estos vinos en nuestra cena de Nochevieja o en la comida de Año Nuevo, y se lo garantizo, más de uno comenzará a descubrirlos.

¡Salud y buen vino!

Totum revolutum. Septiembre (I): Florpower

Iniciamos septiembre con la sensación de dejar atrás el cálido verano e ir yendo poco a poco hacia las notas ocres del otoño. Mes en el que todo se revuelve, se mezcla. Los verdes con los ocres, las calmas con el viento loco, las ensaladas con los platos de cuchara.

De igual forma trascurre una primera quincena en el que se saca de allí y de acá de la bodega. Blancos del Marco, con albariños de Rias Baixas, tintos de Ribeira Sacra con “parientes” del Priorato.

Florpower 2010

De esta guisa empezamos con una Bota nº 44 “Florpower” 2010 elaborada con un 100% palomino fino, 32 meses bajo velo de flor y 11,5% vol. que me cautivó. Sí, soy de los que se ha sentido seducido por este vino, aún cuando también reconozco que puede provocar el sentido contrario.

Amarillo dorado con dejes ambarinos. Limpio. Llamativo. Bonito de capa. Nariz embriagadora con notas de tiza, almendra, sutiles apuntes de almizcle, fruta amarilla con predominio del membrillo, manzana, punta salina y levaduras. Complejo en la “lidia”, pero con pases realmente magistrales, lentos, sentidos.

Florpower 2010-2

En boca ataca con buena acidez y recorrido. Es fresco a la vez que sutil, elegante y muy disfrutable. En retronasal se impone la casta con predominio de las notas de crianza rematada por sensaciones de levadura, minerales y frutos secos.

Es lo bueno de la división de opiniones, que también tienen sus distintas visiones y para lo que uno es amor, para otro es odio con una sutil frontera que los separa, “mais, c’est la vie”.

Termino agosto “re-bebiendo” a los clásicos.

¡Y agosto terminó! y por ello lo despedimos la última semana con tres vinos de los que considero “clásicos” o al menos algunos lo intentan ya que en la elaboración de un vino además del terruño y la casta cuenta y mucho el clima, y no podemos dejar a un lado la existencia de ese cambio climático que también afecta al resultado final de tan “noble bebida”.

Así, y gracias  a un buen amigo de mi hija, cayó en mis manos un Monte Real GR 1998 que me hizo recordar las excelentes sensaciones de sus hermanos mayores el GR 1964 y GR 1970, de los que aún consevo algunas botellas para disfrutar en una época más propicia, al menos para mí: el otoño y acompañados de un buen plato de chuchara o de una buena receta de setas de temporada.

Monte Real GR 1998 17-08-2013 14-16-27

El GR 1998 se muestra bonito en copa, rubí con ese menisco atejado que lo hace legante. Una nariz de gusto “clásico” aunque con notas más marcadas de fruta roja madura. Notas de cueros, pelo de animal, apuntes lácteos, alhacena, sutiles apuntes de almizcle y ligeros tostados. Complejo. Boca fresca, con muy buena acidez y taninos sedosos que le dan ese toque de refinamiento y buen gusto. De mediano recorrido pero agradable en el que las notas terciarias acaban dominando la retronasal. De trago largo para deleitarse.

El segundo vino aún siendo también un 98 cambia de registros, de zona y de uva: Schlossgut Diel Dorsheimer Burgberg Riesling Spätlese 1998.

Schlossgut Diel 1998 24-08-2013 13-10-51Riesling copa

Elaborado con riesling y con 8% vol. muestra un color dorado limpio y brillante, atractivo. En nariz notas iniciales de hidrocarburos que desaparecen en agitación dando lugar a apuntes cítricos (pomelo), minerales (pedernal), ligeros dátiles y orejones, notas de toffe. Paso de boca elegante, armonioso, sin aristas, fresco pero con personalidad en el que las notas cítricas y minerales marcan el compás. Largo y adictivo. Realmente le ha sentado muy bien a  este vino el paso del tiempo porque es un disfrute de inicio a fin. Según mi buen amigo Lluis Pablo ya iría más por un kabinett de los de hoy en cuanto a sensación de dulzor, y tiene razón.

Por útlimo, y conociendo mi “adicción” a los vinos del Marco, nada como disfrutar con un excelente vino de la “factoría Navazos”: La bota de PX Nº 36 “Bota NO”.

La bota de PX nº 36

Qué decir ya de este vino que en vista muestra un color casi negro, opaco, con menisco yodado. Denso y tintando la copa con ese color de yodo, precioso. En nariz despliega una batería de aromas entre los que predominan las notas de dátiles, pasas, higo seco, naranja confitada, balsámicos, café,… Y una boca potente, pero fresca, golosa pero sin empalagar, largo, largo, sin fín. Elegante, de chimenea y a disfrutar pensando en el bien y en el mal, en lo humano y en lo divino, en John Wayne o en Maureen O’Hara viendo Río Grande.

Por cierto, ya pueden empezar a guardar la ropa de verano e ir sacando los vinos para el otoño. ¡Salud!

Agosto sumido entre notas de albarizas y algunas burbujas…de momento.

La verdad es que no va siendo mal mes: vacaciones relajadas disfrutando de mi ciudad y de preciosos pueblos como Ciudad Rodrigo, Ledesma o Alba de Tormes, y disfrutanto de vinos de zonas tan distantes y distintas como Champagne y Jerez.

No recuerdo dónde leí o quién me lo comentó que las zonas más complicadas de entender son aquellas que elaboran los mejores vinos, y las enumeraba: Champagne, Jerez y Borgoña. En este caso, y como podéis averiguar por el título de este post, me he quedado en las dos primeras.

Pierre Peters CS Le Chatillon 2000

Abríamos la primera botella de Champagne Pierre Peters Cuvée Spéciale Les Chetillons 2000 y no digo que llegaramos al éxtasis, pero casi llegamos a levitar. Es uno de mis fijos. Precioso en vista con este color amarillo limpio y un rosario de burbujas vivas y juguetonas que forma una corona sutil, pero elegante. Una nariz en la que las notas cítricas (pomelo), de brioche, sutiles notas de manzana y ligeros mazapanes la hacen realmente embriagadora. Y con una entrada en boca elagante, con excelente acidez, pero bien integrada y largo, deseando que las sensaciones no se acaben. Vale lo que cuesta porque lo que recibes está por encima de ese precio.

Las tornas cambiaron las siguientes semanas y las notas de albarizas predominaron. No es para nadie un secreto que siento verdadera admiración por los vinos del Marco y que siempre echo en falta el reconocimiento para con los enólogos y capataces de las bodegas en los que queda la gran responsabilidad de decidir qué vino para fino, para amontillado, para oloroso o para palo cortado. Bien es cierto que son vinos que aún no están lo reconocidos que deberían de estar en este país y que considero una asignatura pendiente en los consumidores españoles.

Tío Pepe 2012

Descorchamos tres botellas de la misma bodega y al acual distinta, que realmente es lo que un buen amante del vino reclama, al menos yo, para no caer en la monotonía y en la “globalización” del gusto.

González Byass fue nuestra elección y disfrutamos con su Tío Pepe en rama 2012 y 2013. Distintos, elegantes ambos, pero con más “chicha” el 2013. Complejos ambos en nariz en los que las notas punzantes, salinas, de velo de flor, cítricas o de frutos secos los hacen elegantes, pero el 2013 muestra sus dientes, su intensidad, su potencia, su inmediatez.

Tío Pepe 2013

Para terminar, y como no hay dos sin tres, cerramos el tercio con el Fino Una Palma: dorado, limpio, precioso. Nariz desplegando potencia e intensidad en el que las notas salinas, de albariza, cítricas y frutos secos la convierten en la reina de la noche. Y una boca prodigiosa de frescura, con un buen ataque y esos toques amargosos que lo hacen adictivo.

Fino Una Palma

Largo como un buen natural del maestro Curro Romero, elegante y ajustada a las papilas como una chicuelina de José Tomás y fresca como una revolera de Morante.

¿Alguien da mas?. Pues eso, que aún queda mes para seguir disfrutando. ¡Salud!

Tío Pepe Fino en rama 2012 y 4 Palmas de González Byass.

Hace unos días tuvimos la ocasión -y el placer, todo hay que decirlo- de catar los siguientes vinos de González Byass: Tío Pepe fino en rama 2012 y las 4 Palmas con una sensación entre asombro y pena. Asombro por encontrarnos ante unos grandes vinos y pena por el gran desconocimiento que se tiene de estas joyas enológicas más valoradas fuera que dentro de nuestras fronteras.

Pero vayamos por partes y a modo de introducción sobre los vinos a catar comentar que el Fino en rama 2012 es una edición limitada que se presenta para conmemorar el bicentenario del nacimiento del fundador de González Byass, D. Manuel María González, partiendo de una selección de botas de las cuatro soleras de fino más antiguas de González Byass, conocidas en la bodega como “Las Botas de Gran Olor”. Es un fino sin clarificar, ni filtrar elaborado con uva Palomino fino y cuyas soleras solía marcar D. Manuel Mª con una estrella.

En relación con las Palmas -marcas a tiza que se realizaban sobre las botas- la bodega González Byass viene seleccionando y clasificando por tiempo de vejez y finura sus mejores finos empleando este sistema desde 1880.

Según Julian Jeffs en “Sherry“: “El término Palma se reserva a finos de la máxima calidad que presentan un aroma particularmente limpio y delicado. En función del tiempo de atajamniento en roble, el vino pasará a ser clasificado como: dos, tres o cuatro palmas”.

Manuel Mª González Gordon en su libro “Jerez-Xerez-Sherish” indica que “una Palma, dos Palmas, tres Palmas y cuatro Palmas son denominaciones de un fino de aroma extremadamente delicado y excepcional finura, siendo la indicación del número de palmas proporcional a su edad”.

Para Antonio Flores, enólogo de González Byass: “En mayor o menor medida, la levadura está presente en estos vinos que recorren el camino desde el fino pasado o envejecido al amontillado más viejo. En el fino ‘Una Palma’ se conserva bien la levadura, que baja de intensidad en el ‘Dos Palmas’, donde está la delgada línea que separa la vida de la muerta de la flor, que aún cubre toda la superficie.

En el ‘Tres Palmas’ comienza la oxidación propia de los olorosos y la recta final de los amontillados; en este vino se dan la mano los dos sistemas de crianza, la biológicoa y la oxidativa, que lo convierten en un vino avellanado por los aromas a frutos secos propios de la uva palomino muy evolucionados.

El paso al ‘Cuatro Palmas’ es un salto de 35 años, lo que llamamos un vino de pañuelo, pues si echas unas gotas en un pañuelo te puedes llevar Jerez en el bolsillo. La joya enológica que cierra la colección procede de seis botas de las soleras fundacionales de la bodega, que datan del siglo XIX  se rocían con amontillado ‘Del Duque’, destacando por su gran finura, su entrada explosiva y su postgusto eterno”.

Y sin más dilación vamos a disfrutar con los vinos:

1.- Tío Pepe en rama 2012:

Cata: Se muestra amarillo. Limpio y brillante con lágrima fina y densa. En nariz notas de acidez volátil inicales y despliegue de su abanico de aromas: frutos secos, toques cítricos, almendra, yodo y toques salinos. En boca presenta una excelente acidez. Se muestra seco, con volumen, elegante y una retronasal marcada por las notas salinas y de almendra ligeramente amarga al final del recorrido.

2.- Una Palma:

Botas seleccionadas de la 4ª criadera de Fino Amontillado con más de 6 años de vejez y que siguen cubiertas por una ligera capa de velo en flor.

Las mejores botas han sido seleccionadas de un total de 142 de la 4ª criadera de la solera de fino amontillado en la andana nº 20 que s encuentra en el 2º piso de la Gran Bodega de Tío Pepe.

Cata: Amarillo con ligeras aportaciones ambarinas. Lágrima densa y fina. Nariz limpia con notas cítricas, crema catalana, apuntes de yodo, frutos secos, aromas salinos. En boca se muestra seco, salino, notas de yodo y un amargor final con recuerdos a cacao.

Un vino directo, explosivo de inicio en nariz que despliega toda la batería de aromas nada más servirse, además de contar con una boca fresca y elegante.

3.- Dos Palmas.

Vino procedente de botas cuidadosamante seleccionadas de la 2ª criadera de fino amontillado que en muchos casos han perdido el velo en flor por su vejez. Sólo una selección de las botas que aún maduran bajo flor con 8 años de vejez aproximada son marcadas para su seguimiento.

Esta selección se hace sobre 150 botas de la 2ª criadera de fino amontillado de la andana nº 19 del 2º piso de la Gran Bodega de Tío Pepe.

Cata: De color ambarino manteniendo las constantes de densidad y finura de lágrima de las Palmas anteriores. Untuoso y con ligeros sedimentos. En nariz se muestra más cerrado apreciándose notas de frutos secos, tostados, avellanas, toffe y vainillas. En boca destaca su excelente acidez, mostrándose seco, envolvente y redondo. Menos intenso en nariz que los anteriores, pero elegante y con estructura.

4.- Tres Palmas.

Procedente de la solera de Fino-Amontillado con más de 10 años de vejez. Sólo algunas botas mantienen aún la flor a pesar de la escasez de nutrientes del vino, una rareza que hace que el vino siga impregnándose del carácter de fino.

Este vino de singular rareza procede de la solera de fino-amontillado de 1ª criadera de las andanas 17 y 18 de la 2ª palnta de la Gran Bodega de Tío Pepe.

Cata: Color ambarino intenso. Limpio, brilalnte y con una lágrima fina y densa. Notas de cacao, chocolate, bollería -brioche-, cítricos, avellana, ciruela y yema tostada. En boca mantiene la constante de la familia con una excelente acidez, recuerdos a levadura, miel y orejones. Paso de boca largo y envolvente.

5.- Cuatro Palmas.

Vino que procede de 6 botas que forma la Solera Museo que envejece en la bodega La Cuadrada. Tiene 45 años de vejez y se considera un fino viejísimo de muy limitada edición.

Cata: De color ambarino oscuro, precioso. En nariz se observó una inicial división de opiniones entres los que nos decantamos más por las características de un oloroso y aquellos que se inclinaron más por un palo cortado, si bien hay que decir que a lo largo de la evolución de la cata las notas de oloroso se fueron diluyendo y pasaron a ser más definitorias de un palo cortado.

Con todo la nariz se muestra espectacular con notas de fruta escarchada, yema tostada, regaliz, frutos secos, canela, orejones y vainillas. En boca se muestra con excelente acidez, seco, envolvente, largo, pero con una volátil marcada. Realmente espectacular.

Por último quería incluiros un cuadro de datos analíticos en el que hubo discusiones sobre el nivel de azúcar del Cuatro Palmas ya que se consideraba exagerado que triplicara el nivel de azúcar total del Tres Palmas, algo que no se reflejó en el vino. ¿Error en la transcripción de los datos?. Tal vez sería bueno que nos lo aclararan desde la bodega ya que este cuadro es elaboración suya.

ABV Glicerine Acetaldehyde Total Sugars Total Acidity Dry Extract Poliphenols
Must/Mosto 12.50% 7,5 gr/l 60 mg/l 1,5 gr/l 5.0 gr/l 17 gr/l NA
Tío Pepe 15.00% 0,5 gr/l 350 mg/l < 1 gr/l 4.0 gr/l 17,5 gr/l 210 mg/l
Tío Pepe En Rama 15.00% 0,5 gr/l 350 mg/l < 1 gr/l 4.0 gr/l 17,5 gr/l 210 mg/l
Una Palma 15.15% 0,6 gr/l 355 mg/l < 1 gr/l 4.4 gr/l 17,6 gr/l 213 mg/l
Dos Palmas 15.55% 0,6 gr/l 360 mg/l < 1 gr/l 4.8 gr/l 17,8 gr/l 215 mg/l
Tres Palmas 16.05% 0,7 gr/l 385 mg/l 1,5 gr/l 5.1 gr/l 18,1gr/l 218 mg/l
Cuatro Palmas 20.50% 1,5 gr/l 440 mg/l 4,3 gr/l 8.0 gr/l 31,4 gr/l 384 mg/l

Y como no sólo de vino vive el hombre Toño, alma mater de La cocina de Toño, nos elaboró unos platos de minicocina para acompañar a los vinos de la cata. Y como una imagen vale más que mil palabras os dejo algunas:

 

Conclusiones:

Si bien hay que diferenciar el Fino en rama del resto de los vinos, aunque se constató el alto nivel de todos,  el 2 Palmas fue el que se mostró más cerrado y huraño sin apenas evolucionar al menos en nariz a lo largo de toda la cata.

El vino con mejor RCP fue el Una Palmas, seguido de un excelente Tres Palmas y sin lugar a dudas la estrella de la cata fue el último Cuatro Palmas, realmente para levitar. Juega otra liga.

Una cata que pasará a la historia por dos motivos, primero y sin lugar a dudas, por el carácter singular de las elaboraciones catadas y segundo por el proceso de “busca y captura” de algunos de los vinos ya que sin la ayuda de Juanma Terceño -sumiller en González Byass-, César Roncero -miembro del eno-lobby charro- y Fernando Aparicio -Gestor de Hostelería- no hubiera sido posible haberla realizado de forma completa habida cuanta del exíguo número de botellas existententes en el mercado de algunos vinos.

La Bota de… Cata de 6 vinos, 6

El día 22 de febrero y tras casi dos meses de “sequía” se volvió a reunir el lobby charro en el Restaurante La Cocina de Toño para disfrutar de 6 vinos de La Bota de…, vinos seleccionados por el Equipo Navazos de entre las mejores sacas encontradas en las bodegas del Marco de Jerez, Sanlucar de Barrameda y Montilla.

Había ganas por volver a disfrutar, discutir, aprender, maridar o incluso filosofar en torno a una copa de vino. Y la verdad es que, como en una excelente corrida de toros, los 6 vinos dieron un buen juego que hicieron que la jornada fuera, al menos para mí, realmente inolvidable.

¿Pero cómo es posible elaborar este tipo de vinos partiendo de una uva tan poco atractiva para el vino tranquilo como la palomino?. Bueno, pues, vayamos por partes: partiendo de un proceso de elaboración del vino base  y una vez encabezado (fortificación o adición de alcohol vínico al mosto con la intención de modificar su contenido alcohólico) según fuera para elaboración de fino y manzanilla (encabezado a 15,5º), para amontillado (encabezado a 16º-17,5º) o para oloroso (encabezado a 18º) el mosto fermentado es trasegado y almacenado en botas de roble. El vino en este estado será denominado “sobretabla” cuando sean destinados a crianza biológica y “añada” cuando su destino sean soleajes de envejecimiento oxidativo.

Pero ¿qué se entiende por crianza biológica?:

  1. Crianza biológica: desarrollada en las bodegas del marco de Jerez desde hace más de 200 años es aquella en la que la superficie del vino queda cubierta por una capa de levaduras o “velo en flor” que protege y transforma al vino durante su crianza. Pero para que este fenómeno se produzca son necesarios una serie de requisitos:
    • Que apenas exista contenido de azúcares en el vino.
    • Que el contenido alcohólico no sobrepase el 16% de volumen.
    • Que la temperatura de la bodega se mantenga entre 18º y 20 º C.
    • Que las botas o cubas no estén completamente llenas creándose una superficie que será cubierta por las levaduras en fase de velo y por lo tanto dispongan de oxígeno que les permita la respiración. Normalmente el vacío que se deja es entre 1/6 y 1/8 del contenido de la bota.

¿Qué efectos se consigue vajo ese efecto de velo en flor?:

  • Evita la oxidación del vino y de ahí que los vinos que han sufrido este tipo de crianza mantengan tonalidades pálidas.
  • El consumo de etanol por parte de las levaduras provoca un descenso del grado alcohólico lo que obliga a reponer el alcohol consumido evitando lo que en términos de bodega se conoce como “bota desmayada”.
  • El alto consumo de glicerina por parte de las levaduras acentúa el caráter seco de este tipo de vinos, resaltando su carácter salino, equilibrando la sensación de acidez en boca y destacando unas tenuas notas amargas.
  • Las levaduras en fase de velo proporcionan una mejor metabolización  del vino por el consumidor.

2.- El sistema de crianza: “criaderas y soleras”. Si ya de por sí partimos de un sistema de elaboración distinto, el sistema de crianza lo hace único. Así cada sistema de soleras está compuesto por varias escalas formadas por un número determinado de botas. La escala que contiene el vino con más crianza se sitúa en la parte más cercana al suelo (“solera”) siendo de ella de la que se extraerá el vino para el consumo (“saca”), y sobre esta escala se sitúan otras que siguen de mayor a menor vejez (1ª criadera, 2ª criadera). El vacío producido en la saca final será rellenado por “rociados” de 1ª criadera, y el producido en ésta será rellenado con rociados de la 2ª criadera, que a su vez será rellenado por el vino base procedente del sistema de añadas. A la acción de ejecutar las sacas y rocíos en el soleaje se le denomina “correr escalas”.

Creo que si observáis la imagen lo entenderéis prefectamente.

Una vez explicado de forma lo más concisa posible el sistema de elaboración de este tipo de vinos con crianza biológica podremos comprender mejor lo que dio de si la cata:

1.- La Bota de Fino (nº 18). Macharnudo Alto, saca de diciembre de 2009. D.O. Jerez-Xérèz-Sherry:

Elaborado en la Bodega Valdespino de Jerez de la Frontera forma parte de una edición limitada de 4.000 botellas de 75 cl. 15% alc.

Cata: Presenta un colo amarillo con un ribete dorado. Lágrima fina y densa. Se muestra limpio. En nariz notas de ´cáscara de almendras, frutos secos, aceitunas. En boca muestra una excelente acidez, notas de acetaldehidos, fresco, largo, envolvente y con un retrogusto marcado por un ligero amargor.

2.- La Bota de Fino (Amontillado) nº 24. Montilla, saca de septiembre de 2010. D.O. Montilla-Moriles

Elabordo en la bodega montillana de Pérez Barquero en una edición limitada de 2.600 bot. de 75 cl. 15,6% alc.

Cata: Color oro viejo, limpio y brillante con lágrima fina y densa. Cerrado en nariz con notas de tabaco, camomila, aceituna de mazanilla, pan tostado y crema tostada.

En boca notas de almendra, canela. Largo, envolvente.

3.- La Bota de Palo Cortado, nº 21. Saca de febrero de 2010. D.O. Jerez

Elaborado en la Bodega de Valdespino con una edición limitada a 1.700 bot. de 75 cl. 20,5% alc.

Cata: Ambarino, untuoso, lágrima fina y viva. Nariz explosiva y compleja con notas de cáscara de naranja, caramelo, manzana verde, sutiles acetonas, mantequilla, pasas, crema catalana, pomelo, polen y miel. En boca se muestra largo, con excelente acidez, envolvente, adictivo.

Conjuga la fina y elegante nariz del amontillado con la estructura en boca de un oloroso.

4.- La Bota de Manzanilla Pasada nº 10. “1/15”, saca de enero de 2008. D.O. Manzanilla Sanlúcar de Barrameda

Edición limitada a 2.400 bot. de 75 cl. elaborada en la Bodega de Hijos de Rainera Pérez Marín. 15,4% alc.

Cata: Ambarino – oro viejo. Notas de membrillo fresco, un pelín de volatil, notas de caramelo, higos secos, notas de salazón y flor de acacia. En boca mantiene una excelente acidez, potente y largo.

5.- La Bota de Manzanilla Pasada nº 20. “Bota Punta”, saca de enero de 2010.

Elaborado en las Bodegas de Hijos de Rainera Pérez Marín de Sanlúcar de Barrameda con una edición limitada a 750 botellas de 50 cl. y con 16 % alc.

Cata: se muestra en principio cerrado evolucionando a cáscara de naranja, notas de salinidad, pastelería, brioche, mantequilla y pámpanos de acacia. Complejo. En boca muestra una acidez muy bien integrada, elegante, largo, envolvente. Realmente excelente.

6.- La Bota de Amontillado nº 9. “Navazos”, saca de octubre de 2007. D.O. Jerez.

Elaborado en la Bodega de Miguel Sánchez de Ayala de Sanlúcar de Barrameda con una edición limitada a 1.400 bot. de 75 cl. y con una graduación de 20% alc.

Cata: Ambarino. Limpio. Notas yodadas. En nariz apuntes de alcohol, alhacena vieja, notas de salinidad, yema tostada, chocolates, frutos secos tostados. En boca excelente acidez, potente, con cuerpo, cálido y seco. Con el paso del tiempo pierdo su agresividad inicial. Envolvente.

Excelente cata en la que no sólo se disfrutó, sino que se aprendió mucho sobre este tipo de vinos lamentablemente más conocidos fuera de nuestro país que en nuestra propia tierra.

Si hubiera que dar una foto finish de los vinos mi orden sería nº 9, nº 18, nº 21, nº 20, nº 10 y nº 24, aunque en este caso el orden de los factores…

Para aquellos que quieran seguir ahondando en la historia y elaboración de este tipo de vinos les recomiendo dos lecturas: El Gran Libro de los Vinos de Jerez editado por la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía en el que se tocan temas como el territorio, la naturaleza del paisaje, historia del vino de jerez, la viticultura, la vendimia, o el Jerez en la cocina, entre otros varios epígrafes además de estar muy bien ilustrado.

Y en segundo lugar el libro de los libros sobre los vinos del Marco: Jerez-Xerez-Sherish de Manuel Mª González Gordon. Excelente y completo libro sobre todos los aspectos que rodean a los vinos de Jerez.

Para rematar gloriosa jornada, Toño, jefe de cocina -lo de chef no lo acabo de asumir- nos preparó una serie de delicias con salmón marinado, canutillos de manitas deshuesadas, bolita de carne de cordero lechal con uva y otras lindezas de las que dimos buena cuenta.

No prometo nada…

pero intentaré ser más fructífero y tener el blog más actualizado, aunque, como siempre, el tiempo manda y dicta sus prioridades.
Aprovechando la época estival querría recomendaros un libro que estoy leyendo y que considero de gran interés para todos aquellos aficionados al mundo del vino: “El gran libro de los vinos de Jerez”.
Editado por la Junta de Andalucía y el Consejo Regulador ofrece un completo recorrido por todos los aspectos relacionados con los vinos jerezanos. Desde capítulos dedicados al “Territorio, Naturaleza y paisaje en el Marco de Jerez” o a la “Conformación de la industria bodeguera del Marco de Jerez”, hasta los que tratan temas relativos a la viticultura, la vendimia, la crianza o los tipos de vinos, la arquitectura o el Jerez en la cocina.
El libro está articulado por capítulos independientes y cada uno de ellos está abordado por un especialista.
La encuadernación y presentación es excelente y bien vale sus 45 €.

Y como no podía ser de otra manera maridamos tan agradable e instructiva lectura con un Macharnudo de La Bota nº 15.
Amarillo dorado con lágrima fina y densa, que parece que te está marcando los tiempos, la cadencia para que lo vayas degustando.
Vino serio, elegante y complejo en nariz en la que las notas de crianza biológica, sus apuntes minerales y de frutos secos incitan a una irresistible degustación que resulta explosiva: buen ataque y acidez, untuosidad y salinidad a la par y un retrogusto con un ligero amargor elegante.
¡A disfrutar!